
Mariajose Avila Restrepo
La llamada de Cthulhu

La llamada de Cthulhu (1928) es básicamente la piedra angular del terror cósmico y la obra que dio origen a todo el panteón de dioses primordiales de Lovecraft.
La Trama: La Investigación de un Detective de lo ParanoicoLa historia está contada como si fuera un expediente policial/académico recopilado por Francis Wayland Thurston, un tipo que hereda los papeles de su difunto tío (un profesor de lenguas antiguas). Al ordenar las notas de su tío, Thurston une cabos sueltos que nadie debió juntar jamás:
* Pieza 1 (El bajorrelieve diabólico): Un joven escultor tiene pesadillas colectivas sobre una ciudad ciclópea y labra en arcilla una estatuilla rara con un monstruo que parece una mezcla entre pulpo, dragón y caricatura humana.
* Pieza 2 (El culto en el pantano): Unos policías en Nueva Orleans descubren a una secta secreta realizando sacrificios humanos en mitad del pantano, adorando a la misma criatura de las pesadillas y cantando la famosa frase: "Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn".
* Pieza 3 (El barco a la deriva): El diario de un marinero australiano cuenta cómo su tripulación se topó en mitad del Pacífico con una isla que no salía en ningún mapa: la mismísima R'lyeh, una ciudad con geometría no euclidiana (donde los ángulos parecen estar "mal" hechos).
El Gran Clímax: Despertar al Gran CalamarLos marineros abren sin querer una puerta gigantesca y liberan a Cthulhu, un monstruo del tamaño de una montaña que lleva eones durmiendo bajo el mar esperando que "las estrellas se alineen".
¿La batalla épica? Bastante cómica para los estándares modernos: un marinero aterrorizado arranca el motor del barco, se da a la fuga y le estrella el barco de frente en la cabeza a Cthulhu.
El dios primordial simplemente se regenera como si fuera de plastilina, pero como la alineación de las estrellas termina, se vuelve a meter en su ciudad marina a dormir la siesta otra vez.
La Lección del Libro Cthulhu no odia a los humanos; de hecho, para él somos tan insignificantes como las hormigas para nosotros.
El verdadero terror de Lovecraft no es que el monstruo te coma, sino descubrir que el universo es tan absurdo e indiferente que solo entenderlo te vuelve completamente loco.


